miércoles, 30 de junio de 2010
Creer
El verbo creer es el más amplio y el más estrecho de todos los verbos. Lastima con su incertidumbre, te da fuerza. Es el que más duele, el que más cuesta perder. Porque sigue ahí a pesar de todo, no desaparece. Queda, prendido de cualquier resto de esperanza. Es el más dulce, el mejor remedio, y la peor enfermedad. Es un narcótico contra ciertas penas, una droga que ciega cuando conviene ver. El mejor bálsamo para las heridas, el más frágil. Es el verbo que puede resistir la peor de las tormentas, para romperse sólo con un par de palabras. El que te puede llevar al absurdo, el que te crea las incógnitas más grandes y el único capaz de resolverlas. Ese que te hace seguir cuando ya no hay más motivos, lo único que hay cuando se pierde todo.
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