viernes, 13 de agosto de 2010

Mudo testigo

Único testigo impasible del paso del tiempo, cómplice de todo aquel que se quiera confesar. Nadie es capaz de contar cuantas historias hechas trizas terminaron en sus profundidades ni cuantos amores naufragados encierran sus tormentas. Entre el agua salada se esconden miles de lágrimas derramadas por todas esas personas que buscan el rumor de sus olas para diluir su pena. Nadie mejor para guardar secretos durante una o dos eternidades, protege a todo el que huye de su propia soledad. Pero no te escucha a cambio de nada; al final, el océano te roba el alma.

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